Nvidia Suárez


Cinco lugares antológicos de mi vida sexual
junio 19, 2008, 4:33 pm
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Hoy voy a postear todos los temas que me han estado tentando en la cabeza y que van a compensar los días de ausencia, cuando se supone que debía comprometerme a contar algo a diario. Esta vez se me ocurrió, como parte de los balances que me he decidido hacer, elaborar un riguroso recuento de los momentos más memorables de mis encuentros cuerpo a cuerpo. Vinieron a mí hombres (aunque también púberes, ojo que lo digo porque yo también lo era) que practicamente me dejaron solamente esos momentos, y si se mantienen en vigencia en mis recuerdos es porque vllegaron a mí solamente para que esta mañana pueda rememorarlos sugestivamente. Aunque también debo aceptar que muchos momentos imborrables los tuve con ex novios, a los cuales les estoy eternamente agradecida. Allí va el conteo regresivo, al cual le doy un sentido espacial:

1. El aula repleta en el instituto. S. y yo llevábamos meses saliendo, y como típicos adolescentes eramos devotos de los usuales toqueteos diarios en todos los lugares posibles, echados en el jardín  al final de las clases, en el micro, en la puerta de mi casa, en el sillón de mi sala. La pura normalidad. Pero estando en una clase repleta de compañeros de clase, con las cortinas corridas y con las luces apagadas, donde pasaron una película que nunca vimos. Lo único que no me puedo explicar ahora cómo hice para borrar a los 60 alumnos, al profe, y dejar solamente a mi chico, con el cierre abajo y mi mano frenética en los interiores de su boxer. Sin duda lo más estimulante fue eso: tener un público cautivo que ponía atención de reojo.

2. La cama de mi viejo.  Un quicky no suele ser satisfactorio, en la medida de que sólo se trata de sacarse el gusto de tener un encontronazo. Pero en esa ocasión se trató de no hacer bulla, cero gemidos, cero ruido de catre viejo y algo de efectividad con el tiempo en contra. El lugar era ideal como para aniquilar mi fantasía de complejo de Electra, someterme a las dudas más escabrosas, y por allí temer a un complejo de culpa. Pero nada de eso, un polvo sencillo, tranqui, aunque terminara diciéndole a mi partner “sigue, papi”.

3. El hotel en medio de un operativo.  No hay nada como sentirse parte de la nota roja de un noticiero. Serenazgo irrumpiendo para ver si hay cosas “fuera de lo común”, mujeres que salen corriendo aunque no tengan nada que ocultar, salvo el sosten que arrastran entre las rodillas. Bueno fuera que se tratara de un telo del centro de Lima o La Victoria, pero nada de eso, estar en uno en Miraflores, con direct tv, con yacuzi, no te libra de la peruana paranoia. Un turista se había tirado del tercer piso, pero como el lugar ya estaba pagado había que seguir con los planes. Ojos que no ven calzón que no siente.

4. El Cruz del sur hacia Arequipa. Es necesaria una carretera libre de baches, las cortinas cerraditas, y unos pasajeros vecinos dormilones. La asolapada acurrucada y la colchita de rigor hicieron el momento memorable: lentas fricciones y todo el tiempo del mundo. Desde esa vez la Curva del diablo cobró otro significado en mi geografía personal.

5. El patrullero en Túcume.  A veces querer viajar mochileando y no tener dinero para el telo puede tener sus ventajas. La incomodidad de dormir en un patrullero gracias a la solidaridad de los policías de la comisaría de este distrito norteño, que tenían sus reparos ante nuestro pedido de que nos dieran una celda, puede ser reparada por las acrobacias en medio del timón y de los asientos viejos que no se podían reclinar. Concentrarse en intentar un orgasmo o escuchar el último perno que sujeta toda la carrocería y que evita que las llantas salgan disparadas hicieron una plena conjunción del sueño futurista: hombre y máquina unidos.

 

 


2 comentarios hasta ahora
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A mí me dieron curso en un terreno valdío cual operativo policial!! osea “manos a la pared!!” jajaja, como estaba a medio construir en el terremoto de Ica se cayeron las paredes. Cuando paso por ahi recojo mi andar con nostalgia. Snif Snif.

Comentario por Albañil

Hablando de cursos, mi experiencia mas memorable fue en mi natal Huancayo, en un paseo del colegio, en plan exploratorio fuimos a buscar leña, y disfruté realmente del fuego que mi compañero de cuitas.. digo de clases me generó, por eso mis cerritos, mis apus me traen buenos recuerdos de ese atrevimiento juvenil.

newflor

Comentario por Anónimo




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